10 de mayo de 2007

El regreso

El adiestramiento ha terminado. Las tres fases han sido completadas con éxito. Ha sido un largo viaje, pero al fín he vuelto.

En mi ausencia he visto a través de los muros de la realidad. He vivido cientos de pasados distintos y he vislumbrado miles de futuros posibles. He observado como se formaban y desvanecían mundos en el interior de un grano de arena. He buceado en una gota de lluvia mientras ésta resbalaba por un cristal irisado. He avistado las barreras que nos oprimen, que nos encierran y mantienen cautivos, y he descubierto que pueden ser cruzadas con la llave adecuada.
Ahora tengo esa llave. Ahora veo las posibilidades que aparecen ante mí. Al fín soy dueño de mi propio destino. Me siento distinto, más fuerte. Más seguro. Capaz de cambiar el mundo. Estoy henchido de poder.

Ha llegado el momento de dar un paso al frente y tomar las riendas. Éste mundo de mierda va a cambiar. Por mis cojones que va a cambiar.

6 de mayo de 2007

Off-Topic

Buenas,

ante todo pediros disculpas por ésta inesperada ausencia. Estoy hasta arriba de trabajo, entre otras historias, y he aprovechado para hacer un pequeño kit-kat antes de que me dé un infarto. Pronto continuarán las aventuras de nuestro héroe, así que tranquilos. Además éstos días me están sirviendo para enfocar mejor la historia.

Respecto al concurso de personajes, ya tengo a mi favorito, pero no se sabrá el resultado hasta que haga su aparición en la historia, así que una vez más os pido paciencia.


Muchas gracias por seguir ahí. Pronto continuamos ;)

Daniel End

1 de mayo de 2007

Primera fase

Aquellos hombres tenían cuernos y en lugar de hablar balaban. Corrían por calles estrechas, empinadas, flanqueadas por altos edificios grises, y cuando se encontraban cruzaban aquellos enormes cuernos de carnero en combate singular.

Así comencé el aprendizaje hace ya unos días, cuya primera fase ha terminado hoy. Estoy agotado, tanto que no puedo dormir, y eso que desde el pasado viernes no he dormido ni un minuto, así que escribiré hasta caer rendido.

Lo primero que he hecho hoy al llegar a casa ha sido llamar a Sara, y luego a Rafa. No han sabido nada de mí desde el viernes, cuando les advertí de que podía estar varios días sin dar señales de vida. Juan Blanco había sido muy vago en sus predicciones, por lo que cuando hablé con ellos no tenía ni idea del tiempo que me iba a llevar aprender todo lo que tenía que enseñarme. Me había dejado muy claro que dependía de mí.
Mañana cenaré con Sara, y el jueves he quedado con Rafa, que llamará a Xavier, y nos veremos en el Menta Negra, para variar. Es lo que tiene vivir en un pueblo de mierda con un solo bar decente.

Cuando salimos del cine caminamos hasta el metro sin decir una sola palabra. Yo intentaba asimilar lo que había visto. Entender aquella rareza y además captar la relación que podía tener conmigo, con Juan Blanco y con el adiestramiento que supuestamente había empezado ya. No me atreví a preguntar cuando nos despedimos, y él tampoco dijo nada, se limitó a sonreir. Cuando crucé la barrera de entrada al metro y me volví para verle él ya no estaba, como había esperado.
Aquella noche soñé con cabras con cabeza de hombre que hablaban en lugar de balar y trabajaban en una enorme oficina que no parecía tener fin. Fué un sueño bastante inquietante, que además no me ayudó a comprender una mierda.

El viernes al salir del trabajo Carmen contactó conmigo para indicarme el lugar de mi próximo encuentro con Juan Blanco. El viejo me esperaba frente al Museo de Ciencias Naturales, en el Parque de la Ciudadela, a las diez de la noche. Tuve el tiempo justo de ir a casa, darme una ducha rápida, cambiarme, llamar a Sara para decirle que tenía ganas de verla, y volver a Barcelona.
Me bajé en Arco de Triunfo y caminé por el paseo hasta la entrada del parque. Entonces, frente a las enormes puertas de hierro negro que me impedían el paso, recordé que lo cierran a las nueve, por lo que tuve que saltar la valla que lo rodea después de asegurarme de que no había ningún guardia de seguridad cerca. "Empieza bien la noche", pensé.
Llegué a la entrada del museo dos o tres minutos después, y allí estaba él, esperándome. Esa vez había prescindido de usar sus trucos de "magia", lo que contribuyó a enfatizar aquella sensación que había crecido en mi interior a lo largo del día de que aquella noche empezábamos de una vez por todas con mi entrenamiento. Sin mediar palabra hizo un gesto para que le siguiera y acercándose a las puertas del museo sacó de su nívea chaqueta un manojo de llaves, y utilizando una de ellas escogida al azar -al menos esa fué la sensación que tuve- nos abrió paso a su interior.
-Hace unos años trabajé aquí -fué la respuesta a mi pregunta no formulada -. Y tranquilo, no te he leído la mente, simplemente he observado la duda en tu rostro -añadió. Su sonrisa paternalista y a la vez misteriosa, y sus deducciones siempre acertadas, empezaban a molestarme.
Nos adentramos escaleras abajo en el edificio, con la sensación de que desde la oscuridad nos observaban enormes esqueletos de dinosaurios, rarezas genéticas conservadas en sus botes de formol y animales disecados agazapados en las sombras, que parecían esperar eternamente a volver a la vida. Cuando llegamos al nivel más bajo, Juan Blanco volvió a sacar el manojo de llaves y abrió otra puerta.
-Aquí es dónde empezará tu adiestramiento -dijo, señalando la completa oscuridad que había al otro lado -. Debes entrar ahora. Yo entraré detrás de tí en un momento.

Desde que entré en aquel lugar hasta que he salido han pasado tres días y cuatro noches, aunque a mí me han parecido tres meses por lo menos. No he comido, ni bebido, ni dormido, y apenas he podido pensar en nada que no fuera lo que allí sucedía. Ésta mañana, cuando al fín hemos salido, Juan Blanco me ha dicho que ya estoy listo para la siguiente fase, pero me ha dado unos días de descanso.
Ahora mismo no me siento preparado para describir todo lo que he experimentado. Aún estoy procesándolo. Ni siquiera tengo claro dónde he estado metido. Eso sí, a pesar del cansancio, me siento más fuerte y capaz que nunca.

Creo que es el momento de irme a la cama. A ver si consigo dormirme de una jodida vez.