Al parecer algunos lectores se han creído la historia de Daniel y sus superpoderes. No puedo decir que no me sienta halagado de alguna retorcida y extraña forma, pero creía que estaba bastante claro que se trataba de una novela de ficción.Sí que es cierto que mucha gente al leer las primeras entradas reaccionaba ante ellas como si todo lo que allí contaba fuera real, y algunos llegaban incluso a aconsejarme que fuera al médico, o que no escribiera según que cosas si no quería que la policía me rastreara y fuera a dar con mis huesos a prisión, pero pensaba sinceramente que a medida que avanzaba la historia quedaba claro que era una novela como las hay a cientos, aunque el género y el modo de tratarlo pudieran hacerlo parecer más real. Al parecer me equivocaba...
"¿A qué viene esto?", debeis estaros preguntando.
El caso es que hoy al revisar el correo esperando encontrar alguna noticia de alguna editorial me he encontrado otra cosa, un e-mail bastante peculiar y que espero y deseo se trate de una broma. En él un chico -o un hombre- me da las gracias por compartir mi historia y me dice lo mucho que le ha gustado, etc, etc... Hasta ahí bien, pero cuando he empezado a leer frases como "me has inspirado", "me estoy entrenando más que nunca", "tus consejos me irán muy bien", "pronto seguiré tus pasos", podeis imaginaros la cara que se me ha quedado.
A él ya le he contestado lo que me parecía la idea, pero por si acaso hay alguien más ahí fuera al que se le haya pasado por la cabeza algo similar, he decidido escribir aquí también mi opinión.
Hoy en día, y desde hace unos años, en nuestro país los criminales son cada vez más peligrosos. Ya no solo van con navajas o réplicas, puedes encontrarte a un atracador con un arma automática, y además muchos están más entrenados y mentalizados de lo que tú estarás nunca, ya que son ex militares, mercenarios, etc, y pueden acabar con tu vida antes de que te des cuenta. Además ellos no se lo pensarán dos veces: están acostumbrados a la muerte, vienen de lugares en que la muerte es algo habitual.
Por eso os aconsejo que dejeis la lucha contra el crímen en manos de los profesionales (que además cobran por hacerlo) y a los superhéroes dejadlos en las páginas de los cómics y libros o en la pantalla, el lugar al que pertenecen.


