23 de diciembre de 2010

El regreso de los niños-superhéroe a Catalunya (esto es serio)

Lo que os voy a contar hoy no es una historieta, ni un tebeo, ni siquiera una novela. ¡Ojalá! Lo que os voy a contar es real, y lo viví en mis propias carnes de los 6 a los 14 años, y como yo muchos otros niños catalanes, mientras estudiaba EGB justo después de instaurarse la democracia en nuestro país.

En mi escuela había dos clases para cada curso, la clase A y la clase B. La "clase de los catalanes" y "la clase de los castellanos". Por razones que desconocíamos y no entendíamos muchos, en ambas clases tuvimos que desarrollar algo parecido a poderes de superhéroe, aunque en aquella época a duras penas sabíamos qué eran esos personajes. Algunos desarrollaban una especie de sexto sentido, otros se hacían más rápidos a cada día que pasaba, otros aprendían a ocultarse muy bien entre las sombras y otros, los que no disponían de ninguno de los poderes anteriormente citados, parecían tener un gran poder de regeneración. En mi escuela -ni en ninguna de las escuelas de mi pueblo- no se jugaba en los patios a policías y ladrones, ni a médicos y enfermeras, aunque muchos sí acababan, a edades bien tempranas, visitando al médico o pasando por el cuartelillo. Nuestro juego era una evolución de los anteriores, batallas campales de catalanes contra castellanos, y muchas veces empezaban cuando sonaba el pitido para salir al patio y no terminaban hasta que volvía a sonar. No recuerdo muchos días en que pudiéramos jugar como niños normales a partir de 4o o 5o curso y, a medida que crecíamos las batallas eran más cruentas y serias, hasta que en 7o y 8o algunos llegaron a pelearse con navajas en el patio de la escuela. Pensaréis que debía vivir en el extrarradio de Barcelona, lleno de niños confictivos e inmigración, pero no era así. Hablo de mi pueblo, Vilassar de Mar, la Perla del Maresme. Uno de los pueblos más tranquilos de la comarca. Pero que había decidido imponer ese sistema pedagógico que lo único que logró fue segregar a muchos niños que no entendían nada y que se odiaron desde el primer día.

Si en las escuelas las cosas eran así, imaginaos en las calles de un pueblo pequeño donde todo el mundo se conocía. En las calles era donde debíamos emplear a fondo nuestros poderes superheróicos si no queríamos llegar cada tarde a casa llenos de moratones y ensangrentados. De camino al hogar muchos días debíamos ocultarnos o salir corriendo y rezar porque un grupo numeroso de la clase contraria no nos diera alcance.

Realmente se puede decir que esa época ha quedado gravada a sangre y fuego en mi mente y en la de muchos niños. Esos niños ahora somos adultos. Muchos tenemos hijos o los tendremos en breve, y no queremos que nuestros pequeños pasen por lo que nosotros pasamos. No queremos que nuestros hijos tengan que convertirse en superhéroes tan temprano. No sería justo.

Sé que esta historia no llegará a ninguna parte, pues mi blog tampoco es un blog reivindicativo en sí, pero espero que los españoles y catalanes que no vivieron nada parecido y pudieron distrutar de una infancia, nos entiendan y comprendan porque en Catalunya no queremos que vuelva a segregarse a los niños de ninguna forma. Un dato más: esas peleas constantes, esos enfrentamientos, afectaron negativamente a muchos niños, que no pudieron alcanzar su potencial en los estudios.

Yo no quiero esto para mi hija, y desde aquí os pido a todos que apoyéis a Catalunya, que dejéis de lado la animadversión fomentada mayormente por la política -los catalanes también somos personas- y ayudéis al pueblo catalán a que no vuelva a dar un gigantesco paso atrás. Esa ley es una ley digna de épocas remotas, dictatoriales, creada para hacer desaparecer una lengua y una cultura que también enriquecen a España.

3 comentarios:

Marcos DK dijo...

Como la noticia está en catalán no estoy muy seguro de haberla entendido. Me ha parecido que la clave está en el párrafo que menciona la necesidad de la presencia equitativa del castellano con el catalán en el sistema educativo.

Si eso significa una enseñanza bilingüe me parece perfecto, no veo ningún pero. Lo que me parece un atraso es la segregación de la que hablas de vuestro pasado o la exclusión completa del castellano.

Yo vengo del País Vasco, donde la fórmula desde que llegó la democracia fue la posibilidad de escoger entre colegios en euskera, en castellano o bilingües. Hasta ahora no conozco a ningún vasco traumatizado por eso.

Daniel Estorach Martín dijo...

No Marcos, pero sí serás consciente de que cada vez menos vascos hablan o escriben en euskera. Y esa es otra de las cosas que no queremos que suceda en Catalunya. Con el sistema educativo que tenemos ahora, todos llegamos a la edad adulta dominando en igualdad de condiciones el catalán y el castellano. ¿Por qué cambiarlo cuando ya funciona perfectamente?

Marcos DK dijo...

Hace muchos años, en un bar de un barrio de Gernika (Bizkaia) me encontré con un cartel que se me quedó grabado para siempre:

Una lengua no se pierde por dejar de estudiarla, sino por dejar de hablarla

Ese es el auténtico problema del euskera. Problema que en cataluña no teneis ni tendreis en muchos años. Vuestro catalán está a prueba de políticos y modas.